Los cineastas entrevistados responden una serie de códigos y funcionan, a su manera, como abanderados de una idea de la verdad cinematográfica indeclinable. Pero hay muy poco en común entre Egoyan y Weerasethakul. Lo que los une en una idea que integra tensiones (espacio, tiempo, realismo, drama, verdad) en una síntesis que puede ser superadora...