"Pero todo no era nada para el espanto que hazían con el negro, como lo veían negro, miránranle, hazíanle lavar para ver si su negrura era color o confación puesta; mas él, echando sus dientes blancos de fuera, se reya y allegavan unos a verlo y luego otros tantos que aun no le davan lugar de lo dexar comer" (Cieza de León, Crónica del Perú, Tercera parte. Obra original escrita en 1550 - 1554).